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Vamos a mostrarte a continuación los aspectos básicos de los contratos de alquiler, las características de los mismos y varios detalles que debemos tener claro sobre ellos.
Empezaremos recordando la base de un contrato de alquiler. Mediante él, el arrendador de un inmueble y el arrendatario acuerdan por escrito las condiciones de cesión de uso de dicho inmueble a cambio del pago de una cuantía económica mensual. Es habituañ que este contrato se formalice como un contrato privado entre las partes implicadas, pero también puede realizarse en escritura pública celebrada ante Notario y ser inscrito en el Registro de la Propiedad.
En el contrato de alquiler vienen definidas unas cláusulas en las que se establecen las obligaciones que deberán ser respetadas por ambas partes. El incumplimiento de cualquiera de estas clausulas puede conllevar la resolución del contrato, además de una serie de indemnizaciones.
La duración del contrato se acordará libremente entre el inquilino y el arrendador. Cuando el plazo acordado es menor a 5 años, y siempre y cuando el inquilino no indique al inquilino que abandona la vivienda, el alquiler se prorrogará obligatoriamente de forma anual hasta un período de 5 años. Llegados esos 5 años, el arrendador podrá elegir si seguir alquilando la vivienda. En caso de decidir no realquilar, deberá avisar al inquilino con un mínimo de un mes de antelación.
Transcurridos esos 5 años, de no producirse ninguna notificación previa por ninguna de ambas partes, el contrato se prorrogará por otros tres años más de forma obligatoria para el arrendador, si el inquilino está de acuerdo. |